Viviendo en la Claridad: “Gotitas de sabiduría”

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Era Viernes Santo cuando una ancianita reflexionaba sobre la cruz que muchos cargan diariamente en sus vidas. La gente caminaba lentamente hasta llegar frente a la  puerta principal de la iglesia donde estaba la imagen de Jesús vencido por el peso de una cruz enorme y una corona de espinas que castigaba su cabeza. Algunos amanecieron en el parque acampando sobre un plástico y bolsas de dormir. Como todos los años, veneraban las imágenes de Cristo y sus ángeles pidiendo perdón por sus pecados, y que les concediera algún milagro.

“Ay mija!”, le dijo a su nieta la anciana, “Cuántas personas andan por el mundo cargando su propia cruz. De nada sirve rezar y golpearse el pecho si uno vuelve a casa siendo el mismo.

“Muchos cargan con la cruz del miedo a tantas cosas. El temor a tener sueños o ir tras ellos. A veces dan el primer paso, pero tiran la toalla al conocer el fracaso. Olvidan que en la caída está el aprendizaje, y en la perseverancia, la clave del éxito. Otros se levantan amargados cada mañana para ir a un trabajo que no los llena, y sin embargo, se les van los años sin hacer un cambio por temor a perder un salario seguro.

“También está la cruz que trae el engaño, en cualquiera de sus formas. Algunos llevan doble vida cometiendo adulterio, ya sea con alguien del opuesto o del mismo género. Y cada día cargan sobre sus hombros el peso del remordimiento y el temor a ser descubiertos. Muchas parejas al descubrir el engaño, callan, eligiendo compartir al ser amado antes que confrontarlo. Su silencio se convierte en una cruz de sufrimiento que alimentan el mismo mal que les quita el sueño.

“Y qué me dices de quienes por afán de ganar poder, admiración, y más dinero trabajan sin parar, olvidando compartir con sus hijos el más valioso de los regalos -su tiempo. Cuando intentan recuperarlos ya es demasiado tarde. Y en su vejez y la enfermedad, son los hijos quienes ahora están muy ocupados y no tienen tiempo para visitarlos.

“Hay hijos que juzgan duramente a los padres por sus errores, pese a que éstos actuaron lo mejor que pudieron. Y cuando enferman o llegan a ancianos siempre encuentra excusas para que otros se ocupen de ellos. Olvidan que un día también llegarán a viejos, y entonces sus propios hijos serán sus jueces más severos.

“También hay quienes se visten de víctimas culpando a otros por todas sus desgracias. Sacan cuanta ventaja pueden con la excusa de no tener suficientes recursos o de ser menos afortunados. Jamás toman responsabilidad, no aceptan sus errores, ni piden disculpas. Al final, mueren preguntándose porqué los demás se alejaron.

“Hay también personas que van de relación en relación, y al final terminan solas. Se convencieron así mismas de que no nacieron para amar, cuando quizás un día llegó un buen amor pero al no saber que hacer con él lo dejaron marchar. O tal vez, al no saber amarse así mismas tampoco supieron como amar a alguien más.

“Yo misma cargué con varias de esas cruces, pero la más pesada fue la del rencor contra tu abuelo por maltratarme y serme infiel a pesar de que dejé mi vida entera por él. Amanecía en vela muchos Viernes Santos golpeándome el pecho y suplicando a Dios el milagro de que tu abuelo cambiara. Al final, me doy cuenta de dos cosas: Yo tuve la opción de dejarlo para reiniciar mi vida y sanar la herida de su traición, pero me faltó valor. Y la segunda, el rencor no daña a la persona que lo inspira, sino al que le brinda albergue gratuito en su corazón.

“Afortunadamente, Dios o la vida me dieron tiempo de ponerme en paz conmigo misma y con los demás, mientras aún respiro y puedo caminar. Todavía sigo trabajando para mejorar. Pero ya no llevo a cuestas ninguna cruz, siento el alivio que concede el perdón. Un perdón que otorgamos a otros cuando por fin aceptamos que todos nos equivocamos. O si no, como dicen las sagradas escrituras, ‘Que tire la primera piedra el que esté libre de pecado’”.

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About the author

Laura Figueroa

Laura was born in Guatemala and immigrated to the US at age 21 to redesign her life from the bottom-up. Her first jobs in this country included housekeeping and babysitting until she learned the language. Eventually she went back to school and earned a BA in Psychology at California State University and an MBA at Walden University. Laura has worked in the HIV field in different capacities and with people from diverse backgrounds since 1996. First with LA Shanti as Programs Manager and then with John Snow Incorporated in Colorado where she provided capacity building for several ASOs in the Midwest and conducted HIV national trainings. She also did independent consulting work and motivational speaking, Prior to joining Gilead she worked at Boheringer Ingelheim for 2 ½ years, first as Community Liaison and later as HIV National Accounts Manager. Laura is a columnist for xQsí Magazine and a contributing writer to the book Gathering Round the Fire.

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  • blanca

    This story is reminder of what is really important in life. The tragedy is that we incorporate this learning after years and years of living under lots of stress from not living a truthful life. Like the character in the story is healthier to arrive at this knowledge at some point in our lives rather than never!
    Thanks for your inspirational writings
    A big hug

    bc

  • Dina

    Laura, exelente como siempre!!

  • Pingback: xQsí Magazine — Viviendo en la Claridad: “Drops of Wisdom”

  • Haroldquintero13

    Gracias por este articulo amiga sencillamente Espectacular, lleno de  situaciones que creo tod@s vivimos y pocos  logramos superar casi en un 100% . Me agradan muchos  tus artículos amiga no dejes de escribir eso es lo tuyo un abrazo y feliz fin de semana.