Torta Tortón: “La historia depende de quien nos la cuenta”

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Provengo de lo que llaman en mi país “la generación sándwich”. Esa generación fue la que se gradúo de la escuela en los inicios de la dictadura militar de los 70 y vivió toda su adolescencia en ella.

Soy parte de quienes fueron obligados a usar uniforme en la secundaria — las mujeres con falda a la rodilla, los varones con el pelo corto sin rozar el cuello de la camisa — asistir a todos los desfiles patrios y marchar con paso militar.

Éramos educados para obedecer, no podíamos asistir a reuniones y el toque de queda era diario. Todo libro que promocionara el libre pensamiento o expresión era declarado subversivo; toda música contestataria era sediciosa.

La generación anterior había sido marcada por la influencia de los acontecimientos estudiantiles europeos del ’68, mientras la generación posterior había sido testigo del advenimiento de la democracia, es decir, de la libertad. De ese modo la historia se encargó de condenarnos a permanecer en el medio formando parte de un sándwich.

El régimen del terror estaba instaurado en las aulas. Las maestras desaparecían, los profesores eran encarcelados, los currículos de educación eran elegidos por los servidores del poder (ideólogos y seguidores del militarismo). Nos condenaron a aprender una historia oficial mentirosa.

Fuimos adiestrados a vivir sin poder hacer uso de nuestra independencia o lo que es igual, a vivir sin dignidad.

Fuimos la generación que inauguramos un mausoleo para el padre de nuestra independencia — el General Artigas — y nos enseñaron que éste era mudo. En las paredes del mausoleo de quien fue exiliado en Paraguay hasta su muerte, no había indicio alguno de sus palabras, sólo fechas ya que sus palabras también eran subversivas.

Nos obligaron a rendir culto a los dictadores, como el Coronel Latorre y al primer presidente de Uruguay: el Gral. Fructuoso Rivera, exterminador del pueblo Charrúa. Nos enseñaron que la Independencia de Uruguay se había ganado un 25 de agosto de 1825 gracias a la aguerrida hazaña en el mes de abril del mismo año de los Treinta y Tres Orientales al mando de Lavalleja. Nos negaron la verdadera historia de ella que comenzó con la lucha de nuestro Gral. Artigas allá en 1810 y terminó en 1828 con la firma de la Convención Preliminar de Paz donde se libera a la Banda Oriental del poder de Brasil y Argentina por presión de los ingleses.

¿Y qué interés tenían los ingleses para que esto sucediera?

Lord Ponsonby (enviado de Londres) propuso la independencia total de la Provincia Oriental (las misiones quedaron en poder de Brasil) con el nombre de Estado Oriental del Uruguay. La propuesta de los ingleses tenía como finalidad restablecer la paz en el Plata, consolidar el comercio inglés e impedir que Argentina y Brasil dominaran el estuario, boca de entrada al corazón de Suramérica.

Sin embargo el verdadero interés de los ingleses radicaba en las palabras que vertiera en una carta a Londres el tal Lord Ponsonby:

“La Banda Oriental contiene la llave del Plata y de Sud América, debemos perpetuar una división geográfica de Estados que beneficie a Inglaterra. Por largo tiempo los orientales no tendrán marina y no tendrá la posibilidad de impedir el comercio inglés.”

Esta parte de la historia de la independencia de Uruguay no la aprendí en la escuela sino leyendo los libros de historiadores y escritores que durante muchos años estuvieron prohibidos en mi país.

Entre ellos mi querido Eduardo Galeano, al que muchos conocieron en USA por ser el autor del famoso libro que Hugo Chávez le regaló a Barack Obama (Las venas abiertas de América Latina).

Muchas veces mis amigos mexicanos y centroamericanos (quienes festejan con tanto fervor su independencia) me han preguntado por qué no festejo como ellos la independencia de mi país. La verdad es que ni estando en mi país festejé el 25 de agosto.

Personalmente no veo la independencia de mi país ganada (como no la veo en el resto de Latinoamérica). Un país que sigue dependiendo del poder económico y decisiones políticas de otros gobiernos de otros países, no tiene nada de independiente. Un país que copia modas, que recibe gustosamente al extranjero y le niega posada al “indio que viene cansado de la sierra” (parafraseando una vieja canción) se me hace un país con falta de memoria pues ha olvidado su identidad.

Un país atado a la idea de que es gris (porque así lo hicieron, no porque lo fuera) que niega la existencia del racismo porque el candombe es música nacional pero, si entramos a las aulas universitarias, los negros brillan por su ausencia. Me parece falto de autocrítica y dependiente de lo qué desearía ser pero en realidad no es.

Un país orgulloso de poseer una plaza de la diversidad y aún no tiene campañas de prevención y educación en HIV de salud pública adecuada para su gente, ¿de qué se ha independizado?

Algunos países lanzan gritos, otros comen empanadas, unos toman chicha, otros cervezas y la mayoría continúa creyendo en la independencia de nuestros pueblos como parte del pasado, algo que nuestros héroes patrios ya ganaron y a nosotros no nos queda otra que festejar. Y en lo personal no comulgo con esa opinión.

Creo que la independencia, como dijo Galeano en Montevideo este año — criticando las celebraciones del bicentenario — es una tarea por hacer. Por lo cual no soy parte de ningún festejo independentista ni de Uruguay ni de ningún país latinoamericano.

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Atemporal y sin patria me defino como mujer lesbiana, anarca y latinoamericana. Mi pasión: contar mi historia que es la historia de muchas y de muchos. Profesión: sobrevivir.

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  • http://www.lacoctelera.com/diariodeunamitomana marta drooker

    Bien, Vic, bien! Ya con más tiempo te dejaré un mensaje.Abrazos!!

    • Victoria

      Gracias Marta Droker, esperamos tu comentario que auguro será jugoso.

  • http://www.angelacaceresquintero.blogspot.com De Ángela Cáceres

    Querida Victoria, con mis 77 años, vi con dolorosa atención los cambios que no siempre fueron para alimentar nuestra dignidad. Por cierto que no. A mi también me escamotearon la verdad histórica. Fui a una escuela pública que llevaba el nombre de “Sarmiento” cuya verdad histórica nunca me contaron. ¿Cómo me iban a contar que consideraba bárbaros a los pueblos originarios y apoyó su exterminio y la cacería de gauchos? El creía que la civilización estaba en Europa y en Estados Unidos. Y hasta el día de hoy, hay argentinos que hacen visitas obsecuentes a sus embajadas porque pertenecen a una clase social que desearía ser inglesa o francesa. A Victoria Ocampo que creo una “movida culturosa” la criaron hablando francés y recién a los quince aprendió el castellano. Fui como tu, testigo de la inauguración del mausoleo de Artigas, sin sus palabras. Odié siempre a Rivera y a Lavalleja y no le veo sentido a la celebración del 25 de agosto. Fue difícil trabajar para mí, haciendo “elipsis, continuamente. No le perdono a Tabaré Vázquez haber recibido a Bush ( y ahí estaba también Mujica muy empilchadito). Nuestros socialstas hacen una especie de caridad (pura demagogia) con los más pobres..pero crear industrias y verdaderas fuentes de trabajo, no. Y con empresas como Botnia y un proyecto de minas abiertas ponen en peligro nuestro territorio. Nuestro paisito va a la deriva, si, querida Victoria. Y en nuestra América del Sur…está todo por hacer. Por ahora el sueño de Bolívar es un proyecto bajo acecho. Ahora un periodista de “Página Doce” (Buenos Aires) sacó un libro acerca de las filtraciones de WikiLeaks en Argentina. Desde que vivo aquí, sigo y sigo aprendiendo. Mis héroes serán siempre Artigas y Dorrego. Tengo una historia casi personal con este último. Pero te lo contaré otro día. Uno de los que lo abandonaron a su suerte fue Rivadavia un gran servidor de Inglaterra y propulsor de la creación de nuestra “república”. Sigamos derribando las “historias oficiales”. Un abrazo enorme. Ángela.

  • Victoria

    Angela, muchas gracias por tu rico comentario. Me interesa mucho leer tu historia con Dorrego. Me enorgullece saber que otros piensan como yo pues no me siento tan anti-patriota como algunos me han escrito por vía privada. Creo que es claro mi cuestionamento. Huyo de los exacerbados patriotismos que lejos están de ser un verdadero amor a la tierra que por casualidad nos vió nacer. No entiendo el espíritu pátriotico de celebrar fechas que si rascas un poco su origen te das cuenta que se caen a pedazos sus argumentos. Artigas fue un visionario y por eso lo expulsaron del país. Y más que a Bolivar yo tengo especial respeto y admiración por Simón Rodríguez. Cada vez que leo más sobre su obra más le admiro y creo en sus ideas. Un abrazo y gracias por leer mis opiniones. Respeto mucho tu trabajo de escritora,y periodista en nuestro querido Montevideo. Y ahora desde la red.

  • Ale

    Personalmente creo que debe haber siempre un reconocimiento a todo lo que signifique lucha por los derechos, ya sean del pasado o actuales. Siempre existirá el deseo de ser “libres” en algo ycreo que tener memoria ayuda y mucho.

    Lindo leerte, como siemrpe.

    • Victoria Garcia

      Ale, muy cierto. Un pueblo que no recuerda su historia está condenado a repetirla, así que si será importante tener memoria! Lo que deberíamos rever es ese afán de gastar dinero que no se tiene en festejar una in-DEPendencia que no es tal. Y ese exacerbado patriotismo que nubla la realidad de la verdadera historia. Gracias por comentar.

  • Minerva Romero

    La verdad no tenía idea sobre la independencia de Uruguay. Me sorprendió el artículo y me gustó cómo está escrito. Me llamó la atención la descripción de la época en que vivias en dictadura militar. Qué duro ha de ser. Sobre todo la falta de expresión y la desaparición de quienes pensaban lo contrario. Por eso hay que luchar para no volver a caer en esos gobiernos. Muy buen artículo. Seguiré leyendo. Ah me encantó la foto.

  • Victoria Garcia

    Gracias Minerva por tu comentario. Vivir en dictadura militar es muy duro. Nuestros países en Latinoamérica sufrieron de este mal varias veces. Me tocó padecer la última dictadura que vivió mi país y que duró 12 años. Espero no vuelva a repetirse.

  • Bettina

    Lo has bordado una vez más. Quien haya vivido esa época, a quien le hayan contado o hecho estudiar esa historia y quien aún no se crea las pseudo-independencias de Latinoamérica como yo no puede más que estar 100% de acuerdo contigo. Y con Galeano…

    • Victoria

      Bettina, gracias. En verdad que no aspiro a que todo el mundo piense como yo pero al menos que se pongan a pensar un poquito sobre el asunto. O al menos se pongan a investigar un poco nuestra historia más allá de lo que dicen los libros oficiales y la prensa oficialista. Gracias por leer y tomar tu tiempo de comentar.

  • http://xQsi Isis Win

    Tu historia no muy diferente al resto de Latino América, pero de alguna manera las cosas son mejores hoy en día y siguen mejorando, pero como tu compatriota dice: Es una tarea por hacer. Esta libertad que añoras en un trabajo en progreso. Hoy mejor y mañana más por hacer.
    Felicidades Victoria, excelente artículo!

  • Victoria

    Gracias Isis por tu comentario. En la década de los 70 y 80 América Latina se vió invadida por gobiernos militares. La dictadura militar en Uruguay duró 12 años, las más largas fueron en Chile y Paraguay. Efectivamente la historia es similar.

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